Nosotros estábamos tan tranquilos oliendo café arábica recién molido (del que te despeina el alma) cuando nos llegó un rumor por el bosque: que si la niebla hoy respiraba en modo “router”, que si las urracas estaban robando cosas brillantes… pero no, era otra cosa. Era Asturias enchufando alegría digital a lo grande.

El Principado va a dotar de wifi a 29 residencias de ancianos de la red pública. Sí, sí: wifi del de verdad, no “ponte aquí al lado de la ventana y levanta el móvil como si estuvieras invocando a la luna llena”.

Lo que ha pasado (sin palabrejos raros, palabra de erizo punk)

Según ha informado el Gobierno, la empresa R. Cable y Telecable Telecomunicaciones se ha llevado la adjudicación de un contrato de 1,2 millones de euros para instalar la red. La cosa viene financiada con los fondos europeos Next Generation, que suena a película de robots, pero en realidad es dinero europeo para modernizar cosas, como quien le pone ruedas nuevas a una carretilla vieja para que vuelva a bailar por el camino.

La instalación tendrá un plazo de 50 meses. Nosotros hemos hecho cuentas con una ramita y tres piñas y nos sale que es un buen rato, sí, pero también es que no están poniendo una pegatina de “WiFi” en la puerta: están montando una red como Dios manda.

¿Cuánta magia inalámbrica? Pues se van a colocar más de mil puntos de acceso wifi en las residencias. Mil. Eso es más puntos que los que deja un caracol cuando se emociona y se pone a hacer grafitis plateados por el sendero.

Además, el plan no va a ir a lo loco como mosquito enamorado de una farola: la nueva wifi se integrará con la infraestructura existente. O sea, que no llegan con una motosierra a tirar lo viejo, sino que lo conectan con lo nuevo, como cuando rescatamos una taza desportillada y le decimos: “Tranquila, hoy vas a saber mejor el té”.

Y ojo, que esto también está pensado para el futuro: esa infraestructura facilitará incorporar nuevos centros y aumentar la capacidad si hace falta. Traducido a idioma Magikito: hoy pones el camino de piedras y mañana ya pasan más bicis sin que el barro se monte una rave.

La idea de fondo es acelerar la digitalización de los procesos internos de los centros. Digitalización suena a oficina con corbata (sospechoso), pero aquí significa que muchas gestiones podrán hacerse mejor y más ágil, sin tantas vueltas. Que hay reuniones que podrían haber sido un mensajito por WhatsApp… y esta noticia, mira tú, va un poco de eso.

Y nosotros solo pedimos una cosa: que cuando el wifi llegue, alguien salude con buen rollo al técnico que lo instala. Es gratis, recarga el alma y, con suerte, mejora hasta la cobertura.