Hay un deporte urbano que nos parece más común que ver a un mosquito enamorarse de una farola: el mirón de pantalla ajena. Tú vas en el metro, intentando meter una contraseña con dignidad, y siempre aparece alguien con mirada de “solo estoy respirando”… mientras te lee el PIN como si fuera poesía contemporánea.

Pues Samsung ha dicho: “hasta aquí”. Y está preparando un nuevo escudo de privacidad para sus móviles que no va de ponerse un cristal oscuro y vivir en modo cueva, sino de una protección a la carta, según lo que estés haciendo en la pantalla. Que ya era hora: la privacidad no debería depender de que tú te conviertas en contorsionista con los hombros.

Una privacidad con mando a distancia (y sin peaje de brillo)

Lo que se ha adelantado es que esta capa permitiría ajustar el nivel de visibilidad y decidir cuándo se activa: por ejemplo, al abrir apps concretas o cuando estás metiendo credenciales en zonas sensibles del sistema. En idioma bosque: no hace falta tapar todo el sendero si lo que quieres es que no te roben la seta.

La gracia es que no sería como los protectores de pantalla de “privacidad” de toda la vida, esos que desde un lado lo oscurecen todo y de paso te destrozan el brillo y los colores, como si el móvil estuviera de luto. Aquí se habla de una solución integrada, pensada para proteger sin entorpecer, con margen para afinar o incluso desactivarla.

Y ojo, que esto no va solo de “nadie me hackea”. Samsung lo plantea como privacidad cotidiana: la de los ojos alrededor. Porque a veces el problema no es un ciberataque, es la señora de al lado con vista de águila y ganas de novela.

No solo apps: también “trozos” de pantalla

Un detalle que nos parece clave: Samsung menciona que podría cubrir elementos específicos, como los pop-ups de notificaciones. Y esto es un pasote, porque muchas filtraciones no vienen de que tengas un chat abierto, sino de ese banner traicionero que salta justo cuando estás enseñando una foto o pagando con el móvil.

Si el sistema te deja decidir qué se tapa y qué no, la utilidad sube como pan bien amasado. Y así no tienes que vivir bajando el brillo y cruzando los dedos, que es una técnica muy humana, pero poco científica.

Samsung también ha soltado un dato: llevan más de cinco años con ingeniería, pruebas y refinado, y lo describen como un híbrido de hardware y software. Traducido: no es solo un botoncito nuevo en el menú, sino algo ajustado a cómo se comporta el panel y a cómo el sistema aplica la protección.

Además lo encajan en su ecosistema de seguridad, mencionando Knox, Knox Vault y Knox Matrix (que suena a saga de película, pero viene a ser su paquete de defensas). Aún no han confirmado qué modelos lo estrenarán ni cuándo, aunque suenan como candidatos los próximos Galaxy S26. En resumen: pronto igual podrás mirar tus códigos en el transporte público sin sentirte actor secundario de una película de espías.