Hoy el bosque de Taramundi olía a tierra mojada y a café arábica recién molido, y nosotros estábamos tan tranquilos… hasta que una urraca cotilla nos trajo un chisme negro, negro: en el Valle de Escombreras (Cartagena) se levantó una columna de humo que parecía una nube con resaca de lunes.
Y ya sabéis cómo va esto: cuando el cielo se pone dramático, los humanos miran arriba, llaman al 1-1-2 y los gatos callejeros se sientan a observar en silencio, como si fueran jueces del Supremo del barrio.
Lo que pasó en la refinería
Según informó el Centro de Coordinación de Emergencias 1-1-2 de la Región de Murcia, la tarde del lunes 26 de enero hubo un incendio en las instalaciones de Repsol en el Valle de Escombreras. El resultado fue una gran columna de humo negro que alarmó a la población y provocó un buen puñado de llamadas al 1-1-2. Normal: cuando el aire se pone raro, el cuerpo te dice “oye, esto no es olor a hierba recién cortada precisamente”.
La alcaldesa de Cartagena, Noelia Arroyo, siguió la evolución del episodio allí mismo, coordinándose con los equipos de emergencias y con los responsables de la refinería. Aquí en el bosque somos más de resolver cosas con musgo y paciencia, pero cuando hay humo, se agradece que haya gente mirando, coordinando y sin ponerse a decir palabros tipo “sinergia operativa” (que eso da más miedo que el humo).
Ya por la noche, a las 23:30, el 1-1-2 comunicó que la situación había recuperado la normalidad tras el incidente. Repsol informó a las 23:26 de que el incendio estaba extinguido. Y lo importante, lo que nos deja el corazón en su sitio como una taza desportillada pero querida: no se notificaron daños personales ni afectación fuera del perímetro de la planta.
Aunque el fuego se apagó con recursos propios de la empresa, se desplegaron unidades como medida preventiva: 061, Protección Civil y Bomberos de Cartagena, que luego regresaron a sus bases cuando todo quedó controlado. También se indicó que el incendio se produjo en la unidad llamada ‘Topping 3’ (que suena a pizza, pero es otra cosa: una parte técnica del proceso de refino).
Qué recomendaban a los vecinos
Durante el episodio, y también durante la noche, se aconsejó a la población del entorno del Valle de Escombreras —lugares como Alumbres, Borricén, Portmán, Vista Alegre o Roche— que permaneciera en casa con persianas y ventanas cerradas. Plan “modo cueva”, pero sin velas dramáticas: simplemente por precaución.
También se recomendó evitar desplazarse a la zona; y si no quedaba otra y tocaba ir en coche, lo prudente era llevar ventanillas cerradas y sin meter aire del exterior. Y para enterarse bien, se pidió seguir la información oficial. De hecho, los vecinos recibieron avisos por ES-Alert en el móvil y Protección Civil se movilizó para avisar.
Nosotros, que desconfiamos de las alarmas tanto como de los mosquitos, hoy hacemos una excepción: cuando la autoridad avisa por seguridad, se escucha. Y luego, cuando todo vuelve a la normalidad, ya sí: siesta portal a otra dimensión y a seguir viviendo despacito, como los caracoles, pero con las persianas abiertas a la vida.