Nosotros hoy hemos olido la tierra mojada, hemos acariciado un tronco rugoso (porque el tronco tenía cosas que contarnos) y, de repente, ¡zas!: nos llega desde la ciudad una noticia de esas que suenan a “brrrrr” de máquina gigante. Y no, no es un microondas robando almas: es el superordenador MareNostrum 5, que se va a poner aún más fuerte para la inteligencia artificial.

En el bosque, cuando algo crece, suele ser un helecho o una seta con ganas de protagonismo. En Barcelona, en cambio, lo que crece es la capacidad de cómputo, que viene a ser como darle más leña (pero eléctrica y finísima) a un cerebro metálico que piensa a lo bruto. Y a nosotros estas cosas nos flipan, porque nos recuerdan a cuando una urraca encuentra algo brillante y no puede parar: pues igual, pero con datos.

Qué ha pasado (sin palabrejos de oficina, por favor)

La Unión Europea, a través de EuroHPC JU (una especie de “liga” de supercomputación europea, pero con menos chándal y más cables), ha firmado el contrato para la ampliación del MareNostrum 5. El proyecto se llama MareNostrum 5 AI Upgrade y lo ejecutará un consorcio liderado por Fsas Technologies (la parte especializada en supercomputación e IA de Fujitsu) y Telefónica.

¿Y para qué tanta musculatura digital? Para empujar la Factoría de Inteligencia Artificial del Barcelona Supercomputing Center (BSC-CNS). Esa “Factoría” no es una nave llena de humo y cascos amarillos: es una infraestructura pensada para que empresas pequeñas, startups y también la Administración Pública puedan usar supercomputación avanzada para entrenar modelos de IA y crear sistemas nuevos. Vamos, democratizar el acceso: que no sea solo cosa de cuatro señores con corbata (que, por cierto, es una bufanda que olvidó su propósito).

El presupuesto ronda los 129 millones de euros, cofinanciados al 50% por EuroHPC y al 50% por España, Portugal y Turquía. En el caso de España, la parte total indicada asciende a 60 millones de euros, con financiación del Gobierno (a través de los ministerios competentes en transformación digital y ciencia) y de la Generalitat de Catalunya. Esto, dicho en idioma caracol: mucha gente poniendo su hojita de lechuga para que el bicho avance.

La ampliación traerá dos nuevas “particiones” de cómputo: una para entrenar modelos de lenguaje (los famosos LLMs, que son como loros muy listos alimentados con montones de texto) y otra para usarlos en modo “inferencia”, que es cuando el modelo ya entrenado responde y hace tareas. Además, se refuerza el almacenamiento con un sistema de ficheros de alto rendimiento y se suma software especializado.

La instalación está prevista para el primer semestre de 2026 y usará dos espacios del BSC-CNS conectados como si fueran raíces bajo el suelo: el centro de datos donde ya vive MareNostrum 5 y la capilla de Torre Girona, que a nosotros nos parece el lugar más poético del mundo para meter un superordenador (bosque y capilla, misma vibra de misterio). En la parte tecnológica participarán nombres como Supermicro, IBM, VAST y NVIDIA.

En resumen: Barcelona afila el lápiz digital para que Europa entrene y use IA con más potencia. Y nosotros, desde Taramundi, lo celebramos con un café arábica recién molido… y una siesta, que es el verdadero portal a otras dimensiones. La IA que espere: aquí la niebla está respirando.