Hoy nos hemos levantado oliendo a café arábica recién molido (religión oficial del bosque) y mirando las nubes a ver qué personalidad traían… cuando nos cae una noticia que brilla más que el tesoro de una urraca cotilla: el consorcio internacional SDSS-V ha nombrado a Sebastián Francisco Sánchez nuevo director del Local Volume Mapper (LVM).

Y claro, nosotros, que pensamos que la niebla es el bosque respirando, hemos dicho: “vale, ¿y esto qué respira exactamente?”. Pues el LVM es uno de los tres grandes “mapeos” del Sloan Digital Sky Survey-V (SDSS-V), un proyecto que se dedica a cartografiar el cielo con una paciencia de caracol y una precisión que ya querría el gato callejero cuando te roba el bocata sin que lo veas.

El nombramiento reconoce la trayectoria académica del doctor Sánchez y, de paso, refuerza la colaboración con el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), con el que lleva años trabajando codo con codo. Vamos, como cuando encuentras una taza desportillada perfecta y dices: “esto no se tira, esto se adopta”.

De Badajoz al cosmos, pasando por Canarias

Sánchez nació en Badajoz y se naturalizó mexicano, que es una combinación que suena a “viaje largo con final épico”. Es investigador del Instituto de Astronomía de la UNAM y, además, es científico titular del IAC (ahora en excedencia).

Su relación con los observatorios canarios viene de lejos: ya en 2001 trabajó en el Isaac Newton Group of Telescopes en La Palma. En los últimos años ha intensificado esa conexión con visitas en 2021 y 2023 dentro del programa de Investigadores Visitantes, y con una estancia sabática entre 2024 y 2025. En 2026 consiguió plaza de Científico Titular en el IAC. O sea: no es que conozca Canarias, es que Canarias le tiene la huella dactilar en el corazón.

En su carrera también ha pasado por sitios muy serios (y con telescopios que te miran el alma): fue astrónomo residente y coordinador en el Observatorio de Calar Alto, y ha hecho estancias de investigación en el IAA-CSIC, en la Academia de Ciencias de la República Checa y en el Instituto de Astrofísica de Potsdam.

El truco de magia: mirar galaxias “a cachitos”

Su especialidad es la espectroscopía de campo integral (IFS), que dicho en idioma humano sin corbata es: una técnica para estudiar galaxias no como una foto plana, sino entendiendo cómo cambian sus propiedades en cada zona. Como tocar una superficie rugosa y descubrir que cada bultito te cuenta una historia distinta.

De hecho, fue Investigador Principal de CALIFA, un muestreo masivo pionero en el Universo local. Ese proyecto ayudó a cambiar el enfoque sobre cómo evolucionan las galaxias, prestando atención a procesos que ocurren a escalas locales (tipo kiloparsec, que suena a hechizo, pero es una unidad enorme de distancia en astronomía).

También ha participado en equipos de proyectos como MaNGA (SDSS-IV), SAMI y KILOGAS, y es co-IP en EDGE-CALIFA. Total: que si el cosmos fuera una obra de teatro, este señorito no solo actúa: lleva el guion, las luces y el sonido.

Nosotros, desde el bosque, solo pedimos una cosa: que cuando empiece a mapear el “vecindario” galáctico con el LVM, nos avise si encuentra una estrella con forma de tapa de tupper que no encaja. Sería la prueba definitiva de que el universo también pierde cosas en la lavadora.