Nosotros estábamos en el bosque, oliendo a tierra mojada y discutiendo si las nubes de hoy tenían flow de “alpaca pensativa” o de “croqueta con ansiedad”, cuando nos llega una de esas frases que suenan a ciudad: el tito Trump mirando Gaza y diciendo, básicamente, “menuda ubicación junto al mar”.
Y claro, a nosotros lo de “ubicación, ubicación, ubicación” nos recuerda a las urracas: no roban lo brillante para hacerse ricas, lo roban porque brilla y ya está. Pues aquí ha brillado el Mediterráneo y se ha encendido el modo inmobiliaria.
En el Foro Económico Mundial de Davos (ese sitio donde la gente se reúne a hablar de cosas serias con cara de “estoy muy ocupado, no me mires”), el presidente de Estados Unidos inauguró una Junta de Paz que ha creado con el apoyo de una veintena de países para abordar el conflicto de Gaza. Según la Casa Blanca, la idea es que el organismo sirva para supervisar su plan de paz para Gaza y, si le coge gustito, ampliarlo a otros conflictos internacionales.
Una Junta de Paz con firmas, escenario y frase para camiseta
La ceremonia fue con escenario, mesa de firmas y mandatarios subiendo a estampar su nombre, como cuando nosotros sellamos un pacto de no pisar musgo ajeno sin permiso. Trump cerró el acto con una comparación que se ha quedado pegada como chicle: dijo que en el fondo es un agente inmobiliario y que lo más importante es la ubicación. Y señaló el potencial de reconstrucción de Gaza por estar al borde del mar Mediterráneo, describiéndolo como un lugar “precioso” y con lo que podría significar “para tanta gente”.
En el acto estuvieron, entre otros, algunos integrantes de la junta directiva del nuevo organismo, como el ex primer ministro británico Tony Blair; el secretario de Estado, Marco Rubio; el emisario Steve Witkoff; y Jared Kushner. También acudieron líderes como los presidentes de Argentina, Javier Milei, y Paraguay, Santiago Peña, además del primer ministro húngaro, Viktor Orbán, y el mandatario de Azerbaiyán, Ilham Aliyev, todos ellos países que apoyan la iniciativa.
Trump afirmó que el mundo es “más rico, seguro y pacífico” que hace un año, cuando asumió su segundo mandato, y aseguró que su intervención ha contribuido a terminar conflictos, presumiendo de cambios “radicales” en 12 meses. También lanzó críticas a la ONU, diciendo que tiene un “tremendo potencial” que no utiliza, y que la combinación entre Naciones Unidas y su Junta podría producir “una cosa única en el mundo”.
Quién se apunta… y quién dice “paso”
Según la Casa Blanca, al menos 35 jefes de Estado y de Gobierno han aceptado formar parte de la junta, aunque no se dio una lista completa. Se mencionó que Israel, Argentina y Egipto están dentro, mientras que Francia, Noruega y Suecia han rechazado la iniciativa. Además, Trump dijo que el presidente ruso, Vladímir Putin, habría aceptado sumarse, aunque el Kremlin aún no lo ha confirmado.
Aquí en Taramundi, mientras tocamos una piedra rugosa que parece contar historias de siglos, solo esperamos que tanta firma y tanto escenario se traduzcan en algo real para la gente. Porque el mar es precioso, sí… pero la paz, cuando llega, brilla bastante más que cualquier “ubicación premium”.