Nosotros, que en el bosque cambiamos de “carril” esquivando helechos con una siesta a medias y un café arábica oliendo a gloria, hoy hemos leído una cosa que nos ha dejado la ceja como una urraca viendo algo brillante: General Motors ha patentado la idea de cambiar de carril solo con la mirada.
O sea, tú vas por la autopista, miras al carril de al lado como quien mira el musgo pensando “qué gustito”, y el coche, si todo cuadra, dice: “Entendido, jefe/a, nos movemos”. Sin manos mágicas ni varitas, solo ojos. Menudo locurote.
Qué han patentado exactamente (sin palabras de oficina)
La patente describe un sistema que arranca con algo que ya existe en muchos coches modernos: una cámara que vigila la cara para comprobar si estás atento. Esa cámara no está para juzgarte la cara de lunes (que el lunes es un invento para vender café, no lo olvidemos), sino para detectar dónde estás mirando.
La novedad es que esa información de la mirada se comparte con una nueva unidad de control electrónica (una ECU, que viene a ser como un duendecillo electricista dentro del coche) capaz de actuar sobre cosas serias: dirección, frenos y control de crucero. Vamos, que no es “solo un aviso”, es “yo cojo el mando un segundo”.
¿Y cómo sabe el sistema que no estás mirando el retrovisor porque has visto a un conductor con peinado sospechoso o porque crees que las nubes tienen flow? Según la idea patentada, el software detectaría si miras específicamente a los retrovisores izquierdo o derecho, y a partir de ahí lanzaría una cadena de comprobaciones. Si el patrón de mirada encaja con el que el sistema tiene preprogramado y todo está correcto, el coche ejecutaría el cambio de carril automáticamente.
¿Lo veremos pronto en coches de verdad?
Aquí viene la parte de “tranquilidad, caracol”: que algo se patente no significa que mañana te lo pongan de serie con el ambientador de pino. Pero la propuesta apunta a un asistente de conducción bastante avanzado, porque implica que el coche tome el control de aceleración, dirección y frenada durante la maniobra.
Por eso, según se comenta, estaría cerca del Nivel 3 de la clasificación SAE (que es una escala para decir cuánta parte conduce el coche por ti). Traducido a idioma bosque: el coche hace más cosas solo, pero tú sigues teniendo que estar ahí, sin irte mentalmente a una dimensión de siesta.
Lo curioso es que, aunque suene futurista, muchos de los ingredientes ya están en los coches actuales: cámaras que vigilan la atención, asistentes que frenan o corrigen dirección… Así que no es magia negra, es tecnología intentando ser tan natural como mirar a un lado para cruzar un sendero.
Nosotros solo pedimos una cosa: que el coche no confunda una mirada de “qué bonito el atardecer” con un “méteme nitro y cámbiame de carril, tigre”. Porque ahí, amigos, hasta los erizos punks se bajan del arcén a aplaudir… o a pedir explicaciones.