Hay días en los que el universo te pone delante dos cosas que, en teoría, no deberían mezclarse… y de repente encajan como una tapa de tupper que sí es la suya (milagro). Flamenco y ciencia. Tacón y cristalografía. Sevilla y un palíndromo que te guiña el ojo desde el espejo.
La protagonista de este hechizo es Vanesa Aibar (Jaén, 42 años), bailaora con una luz rara de esas que no se compran ni con diez cafés arábica recién molidos. Después de ganar el Premio Max al Mejor Espectáculo de Danza en 2023 con La reina del metal, ahora vuelve con un trabajo nuevo que estrena este sábado en el Teatro Central de Sevilla: Aibar/rabiA.
El título ya viene con travesura: es un palíndromo, o sea, una palabra que se puede leer igual al derecho y al revés. Como si tu reflejo te estuviera vacilando medio segundo tarde (teoría magikita muy seria). Y ese juego del espejo no es postureo: va de poner su apellido frente a sí misma… y poner su danza a mirarse sin filtros.
Cuando un científico te habla de cristales y tú piensas: “esto baila”
La chispa del montaje nace de un encuentro poco típico: Aibar se cruza con el cristalógrafo Juan Manuel García-Ruiz (CSIC), que investiga sobre el origen de la vida y cómo ciertas estructuras minerales pueden imitar formas primitivas de vida. Se conocieron en unas jornadas en la Residencia de Estudiantes, alrededor de Lorca, y a ella le explotó la bombilla interior: si los cristales hablan de geometría, periodicidad y formas en el espacio… ¿por qué no investigar el origen y la forma del propio movimiento?
Además, Aibar tiene un ingrediente extra en el bolsillo: estudió fisioterapia. Traducido a idioma bosque: no solo baila, también entiende el mecanismo por dentro, los músculos y tendones que encienden cada gesto. Eso se nota en su flamenco, que mezcla definición técnica con esa extrañeza bonita de quien está inventando un camino nuevo en mitad de la niebla.
En Aibar/rabiA vuelve a trabajar con David Montero (dramaturgia) y con Guillermo Weickert (asesoría artística y codirección), equipo que ya venía de la obra anterior. En escena estará ella en el baile, con el músico inglés Frank Moon y la cantaora Gema Caballero. Aibar lo define como una obra muy poética y avisa de un final que sorprenderá.
Y sí, la vida también mete mano: su maternidad reciente le ha cambiado matices, calidades y miedos. Cuenta que llegó a bailar La reina del metal embarazada de siete meses y que ahora, al verse en grabaciones, se sorprende de lo que le está saliendo: menos freno, más verdad.
El estreno en Sevilla tiene además sabor de “ya era hora”: lleva 20 años viviendo allí y será la primera vez que se vea una producción grande suya en la ciudad. Y aunque alguna vez le soltaron aquello de que “se dejó la feminidad en el camerino”, ella se queda con lo importante: sentirse libre y no seguir parámetros “porque sí”. Nosotros, desde el bosque, firmamos: el arte que se mira al espejo y no se asusta… mola un huevo.