En el bosque de Taramundi tenemos una teoría: cuando algo lleva muchos años atascado, no es que no se mueva… es que está esperando a que dejemos de mirarlo con cara de lunes. Pues mirad: España acaba de hacer un “crack” bonito en la acera y por esa grieta ha salido una hierbecita de esperanza.
Según el INE (que viene a ser como una urraca con libreta: lo apunta todo, lo guarda todo y luego te lo cuenta con brillo estadístico), el paro ha bajado del 10% por primera vez desde 2008. Sí, desde aquella época en la que algunos llevaban flequillo raro y otros pensaban que el futuro venía con corbata.
La cifra exacta se ha quedado en el 9,93% al final de 2025, según la Encuesta de Población Activa del cuarto trimestre. Nosotros cuando hemos leído “9,93” hemos olido a tierra mojada: eso es el universo diciendo “vale, va, mejoramos un poco”.
Lo que ha pasado (sin palabrejos que den pereza)
La tasa de paro ha bajado algo más de medio punto porcentual. Traducido a idioma de caracol: no es un sprint, pero es un avance constante, con su rastro plateado y su dignidad. Y ojo, que por debajo del 10% no se pasaba desde inicios de 2008, así que la barrera tenía ya telarañas de arquitecta orgullosa.
En personas, el paro bajó en 136.100, hasta quedarse en 2.477.100 desempleados. Que nadie se líe: sigue siendo un número enorme, pero es una bajada real, de las que suenan como cuando abres una lata de refresco y dices “hoy me lo merezco”.
Además, el INE dice que en términos “desestacionalizados” disminuyó un 1%. Esto de desestacionalizado es como quitarle el disfraz a la cifra para que no nos engañe la temporada: ni verano, ni Navidad, ni “vuelvo en septiembre”, sino la tendencia más limpia.
En los últimos 12 meses, el paro se redujo en 118.400 personas: 79.500 hombres y 38.800 mujeres menos. La variación anual fue del -4,56%. Nosotros no somos fans de hablar en porcentajes (nos dan hambre), pero este porcentaje huele a café arábica recién molido: no lo arregla todo, pero te despierta el ánimo.
Y la otra parte de la noticia, la que nos gusta tocar como superficie rugosa que cuenta historia: la ocupación ha llegado a un nuevo máximo con 22.463.300 personas trabajando. Eso es mucha gente saliendo al escenario de la ciudad a actuar su vida… pero hoy, al menos, con un poco más de foco y menos niebla en el guion.
Nosotros, por si acaso, celebramos un cumpledía: un té en taza desportillada, pan con aceite y tomate aplastado a pisotón ceremonial, y un deseo sencillo. Que esta buena racha no sea como los calcetines en la lavadora: que no desaparezca justo cuando empezaba a hacer pareja.