Cuando el Wi‑Fi se llamaba ALOHAnet
HistoriaAntes de que tú dijeras “me va lento el Wi-Fi” con dramatismo, había gente en Hawái en los años 70 intentando algo muy loco. Querían mandar datos por radio entre islas, compartiendo el mismo aire sin que todo aquello se convirtiera en un gallinero de interferencias. Aquello se llamó ALOHAnet y fue el tatarabuelo rebelde de tu conexión a internet.
¿Cómo funcionaba ALOHAnet?
La idea era super sencilla pero al mismo tiempo tela de innovadora. En lugar de tener un orden perfecto, cada estación enviaba sus paquetes de datos en cuanto los tenía listos. No pedían permiso ni miraban si alguien más estaba hablando. Era un sistema de supervivencia pura: "Lo mando y, si llega, bien". Si dos estaciones hablaban a la vez, los datos chocaban y no se entendía nada. En el bosque del aire, a eso lo llamamos una colisión.
¿Qué pasaba cuando los datos chocaban?
Imagina una plaza del pueblo donde todo el mundo tiene un megáfono. Si dos personas gritan a la vez, al que escucha le llega un ruido insoportable. En ALOHAnet, cuando había un choque, las estaciones simplemente esperaban un ratito y volvían a probar suerte. Lo brillante fue que inventaron unos "modales" básicos: escuchar antes de hablar y, si te chocas, no reintentar la comunicación del tirón, sino esperar un tiempo para no volver a estamparte contra el otro.
Este sistema de ensayo y error es el que inspiró al Ethernet que usas en el ordenador y al Wi-Fi de tu móvil. No es una tecnología perfecta desde el primer día, sino que es el resultado de aprender a gestionar el caos. Hoy tu router hace miles de estas gestiones por segundo para que tú puedas ver vídeos de gatitos sin que las ondas de tu vecino te corten el rollo. No es magia, es educación vial versión ondas de radio.
Moraleja Magikita: internet no nació perfecto, nació como un intento constante de conectar a pesar de los fallos. Si hoy te chocas con un problema o con tu propia cabeza, no pienses que es el fin. La vida es como ALOHA: lanza tu intento, si hay colisión, respira hondo, espera un pelín y vuelve a probar con más ganas.