Cazar sin flechas
HistoriaEstábamos mirando un bicho que perseguía a otro por el bosuqe. Y nos hizo gracia una cosa: tú sales a correr “por salud” y resulta que, en su versión más antigua eso era en realidad una estrategia de caza.
Se trata de una cosita que hoy en día llamamos caza por persistencia. No es correr rápido como un rayo, es correr mucho rato y con cabeza, hasta que el animal, que al principio te humilla, empieza a cansarse y ya no puede más.
¿Qué es la caza por persistencia?
Es un método documentado en algunos grupos de cazadores-recolectores (por ejemplo, se ha descrito en el sur de África) donde la clave es seguir y seguir sin parar. Se rastrea al animal, se le obliga a mantener el trote, se le corta el descanso… y al final el cuerpo del animal se calienta demasiado o se agota y ya no puede sostener el esfuerzo. No es la típica persecución de película, es un “yo te gano en paciencia”.
¿Por qué los humanos podían ganar a un antílope corriendo?
Porque los humanos somos rarísimos: tenemos muchas glándulas sudoríparas y poco pelo (bueno, algunos más que otros jaja), así que enfriamos el motor soltando sudor, como un radiador portátil. Muchos cuadrúpedos en cambio, dependen mucho de jadear pa enfriarse y eso se complica cuando tienen que correr sin parar. Además, nuestro cuerpo tiene piezas muy de aguante (tendones elásticos, zancada estable, cabeza equilibrada) que encajan con lo que se llama carrera de resistencia. Ojo, que esto no era la única forma de cazar: había trampas, lanzas, cooperación y mil trucos más. Pero esta idea explica por qué correr “sin premio” nos hace sentir tan… humanos.
Moraleja Magikita: hoy no hace falta cansar a ningún animal, faltaría más. Pero sí puedes quedarte con el espíritu: si algo te asusta por grande, igual no se vence a base de un sprint bestial, se vence a ritmo constante, con sudor honesto y un “yo sigo un poco más, que pa rendirse siempre hay tiempo”.