Se dice de alguien que va por la vida sin soltar un peso y sin arrimar el hombro, tirando de invitaciones, favores y la buena voluntad ajena. Vamos, el clásico que siempre cae parado y se apunta a todo, pero a la hora de cooperar se hace el loco. Tiene su toque de burla y reproche.
"No manches, ese vato vive de gorra bien machín: se cayó a la casa del primo, se chingó la cena y todavía pidió pa' la gasolina."