Se usa para decir que algo está completo, entero o al máximo, como un “todito” pero con más sabor. Sirve para meter énfasis y dejar claro que no falta nada o que te pasó con todo, sin medias tintas. Muy de charla cotidiana, de esas palabras que suenan chistosas y quedan perfectas para exagerar un poquito.
"Ayer me fui a jugar fulbito y hoy amanecí todinga molida, ni para cebarme un mate me daban las piernas."