Se dice cuando alguien llega a su punto más bajo, ya sea por una mala racha, una embarrada gigante o porque la vida le dio duro y no le queda mucho más por perder. Es ese momento de: listo, de aquí solo queda subir o pedir cacao. Duele, pero a veces también es el empujón para reaccionar.
"Después de perder el semestre y que lo dejaran en visto, Juan dijo que ya tocó fondo. Al otro día se paró juicioso, se tomó una changua y se puso a buscar camello."