En Hidalgo se dice cuando te sale un golpe, moretón o lesión leve por una tontería, casi siempre por andar en la baba o por un descuido. Es ese dolorcito ridículo que te deja pensando: ¿en qué momento me pegué? No es grave, pero sí da coraje y hasta pena contarlo.
"Venía bien campante, me atoré con la banqueta y zaz, se me hizo pichón en la espinilla. Ahora ni puedo subir al camión sin hacer drama."