En Hidalgo se dice cuando alguien se queda sin un peso, como si lo hubieran exprimido hasta dejarlo en ceros. Suele salir después de una noche de pachanga, de apostar en cartas, en el casino o de andar invitando rondas como si fuera millonario. Vamos, que amaneces con resaca y la cartera en coma.
"El Beto juró que nomás iba a echar una baraja y terminó quedando blanqueado, ya anda viendo quién le presta pa' la torta."