Se dice cuando alguien se pone fatal por algo, normalmente por beber o comer de más, o por un cabreo que lo deja fuera de sí. Vamos, que acabas hecho un cuadro, mareado o pasado de rosca, como si te dieran vueltas. No es precisamente un piropo, pero describe el estado a la perfección.
"Ayer en la feria se puso como una noria con los rebujitos y las tapas, y luego iba dando lecciones de vida a cualquiera que pasara por delante."