Se dice cuando te metes en un lío gordo, normalmente por improvisar o por no pensar dos veces, y de repente todo se complica. Es ese plan que empieza con buena intención y acaba con mil marrones, gente opinando y cero salida. Muy de: ¿quién me mandaría a mí meterme en esto?
"Íbamos a tomar una caña rápida y a Juan se le ocurrió organizar un after en su piso. Total, que nos montamos un berenjenal con los vecinos llamando a la poli y nosotros buscando el altavoz como si fuera oro."