Se dice cuando alguien corta el rollo de golpe y arruina el momento, como si apagara el micrófono o la música en plena fiesta. Vale para el pata que suelta un comentario incómodo, el DJ que cambia a un tema que nadie pidió o el que se pone intenso y enfría el ambiente. Duele, pero pasa.
"La juerga estaba bravaza y todos bailando, pero llegó el causa con su discurso triste y mató el micro en una, qué palta."