Se le dice a alguien que come a lo bestia, como si llevara tres días sin probar bocado. Es el típico glotón que no perdona una y siempre está picando algo. En Asturias encaja de lujo para el que se zampa una fabada con ansia y todavía pregunta si queda pan. Y sí, da un poco de envidia.
En Asturias se le dice fartón a la persona que come a lo bestia, con ganas y sin ningún tipo de pudor. Es el típico que llega a la espicha y arrasa con el chorizo, el queso y lo que pille, como si no hubiera mañana. No siempre es insulto, a veces va con cariño y mucha retranca.