Se dice de alguien que está hecho polvo, reventado o con un cuerpo que no le responde, como si fuera un barco viejo dando tumbos. Puede ser por resaca, por currar como un animal o por no pegar ojo en días. No es nada glamuroso, vaya, pero en Navarra se entiende a la primera.
"Ayer me fui de poteo y hoy estoy hecho un barco, no me pidas ni que suba las escaleras, que voy haciendo eses como en la mar."