Se dice de alguien que anda tranquilísimo, en plan zen, como si estuviera flotando en la laguna de Bacalar. Es estar relajado a tope, sin prisa, sin estrés y con cero ganas de complicarse la vida. Sirve para describir a quien va a su ritmo y no se deja contaminar por el corredero de los demás.
"Ayer vi a Juanito en la hamaca con su pozol, viendo pasar la tarde, y nada lo apuraba. Estaba hecho un Bacalar, bien a gusto."