Se dice cuando alguien está borrachísimo, pero a nivel de que ya no coordina ni para saludar. Vas con la lengua trabada, la mirada perdida y el cuerpo en modo gelatina, como si estuvieras bailando salsa con una pared. En Trujillo suena bien callejero y es perfecto para describir al que se pasó de vueltas.
"Después de la jarana de anoche, el pata quedó flor de caña y se puso a bailar solo, chocando con las sillas, jurando que era el rey del mambo."