Se usa para decir que alguien anda inquietísimo, nervioso o desesperado, como si no pudiera estarse quieto ni dos segundos. La imagen es clarita: un sapo sobre un comal caliente, brincando por todos lados. Sirve para regañar con humor o para describir a alguien que trae la pila al mil por estrés o emoción.
"Ya siéntate tantito, Juanito, traes el cuerpo como sapo en comal, vas y vienes por toda la sala y ni has cenado."