Se dice cuando te montas en un bus, camionetica o metro y va tan vacío que escoges asiento como si fueras el dueño del transporte. Es ese momento bendito en el que no vas pegado a nadie, no te empujan y hasta te da chance de estirarte. En Caracas, eso es casi un milagro, chamo.
"Me monté en la camionetica pa' Chacaíto y entré en chama libre, me fui sentado adelante como rey. Ni un alma, pana, qué vaina tan rara en esta ciudad."