Se dice cuando alguien suelta un chiste medio pesado o un comentario bien jocoso justo en un momento tenso, para romper el hielo y bajar la presión. Es como meterle humor a la mala, a veces sale fino y a veces te ganas una mirada asesina. Muy de pana cuando el ambiente está cortante.
"Estábamos todos tiesos por la regañina del jefe y va Juan, se lanza un chiste y echó el carazón. Hasta la secretaria se aguantó la risa, pero se le salió."