Se dice cuando algo parece raro, misterioso o medio inexplicable, como si hubiera magia negra, brujería o un truco que no te cierra. Es bien del Litoral y suena a campo, monte y superstición. No hace falta creer en el diablo para usarla, pero queda picante y tiene su encanto.
"Che, ¿cómo hiciste para que arranque la moto con dos patadas si ayer no andaba ni a palos? Dale, eso es cosa 'e mandinga."