Se le suelta a alguien cuando está bien cansón, insistiendo con lo mismo una y otra vez, como disco rayado. Es un llamado a que pare la joda y deje de meter presión, porque ya se entendió el mensaje. Suena medio regaño, pero también puede ir en plan de broma entre amigos.
"¡Ya pues, Juan! Batea que te batea con lo de la playa, si ya te dije que el sábado vemos si sale, no me estés apurando."