Interjección bien piurana para soltar cuando algo te sorprende, te asusta o te duele. Vale tanto para un chisme que te deja tieso como para el clásico golpe en el dedo chiquito del pie. Es de esas palabras que salen solas, con drama y sabor norteño, y te delatan de dónde eres.
"Oe, me acabo de enterar que Roberto se fue a la fiesta con dos chicas y encima lo vieron bailando pegadito... ¡Ayayau!"