Se dice cuando montas una fiesta tremenda, de esas que parten piola y terminan en carrete épico con música a todo chancho. Es como anunciar que se viene desorden del bueno, baile, copete y risas hasta tarde. Muy chileno y bien del sur, porque si se arma, se arma en serio.
"En la parcela del Pancho armamos la media rumba, llegó medio mundo, pusieron cumbia a todo chancho y terminamos bailando con la tía y el perro."