Me cago en el tapón: chorraditas modernas

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Contado por un Magikito, con sus risitas y alguna travesura

Nosotros solo queríamos beber agua. Pero ha aparecido un lumbreras, le ha puesto una correa al tapón y ahora hay que pelearse con la botella. Vaya mierda de invento, kiyo.

La norma europea obliga a que muchos tapones se queden unidos al envase. Pues nosotros hemos venido a quejarnos, que para echar un trago ya solo nos falta pedir cita.

Acabábamos de zamparnos una pizza de las nuestras. Cogimos la botella entre los tres, Braulio desenroscó y se acercó a beber. El tapón le dio en la nariz.

«Aparta, coño, que por ahí respiro».

Lo echó hacia un lado. Giró la botella. El tapón volvió.

«¿Pero tú qué quieres, criatura? ¿Que te dé un beso? Vete a dar por culo a la garrafa».

Nicanor se arrimó con esa cara de listo que dan ganas de quitarle el gorro de una colleja.

«Déjame. Eso es que tú no sabes».

El tapón le enganchó la punta del bigote.

«No tires, no tires, ¡NO TIRES!».

«Ole el experto. Te falta agua, pero te sobra confianza».

Nos tuvimos que sentar de la risa. Nicanor seguía agarrado al bigote y Braulio le daba palmaditas en la espalda.

«Respira, campeón. Por la nariz puedes. La mía ya la ha estrenado el tapón».

Braulio intenta beber mientras el tapón unido a la botella le roza la nariz y sus amigos la sujetan
Tres duendes para beber agua. Vaya inventazo, cojones.

Mucho lumbreras, poca sed

Nos parece una gilipollez convertir algo tan sencillo en semejante coñazo. Abres, bebes y cierras. Ya estaba inventado, carajo. ¿Quién pidió que el tapón se quedara ahí haciendo el gilipollas delante de la boca?

Al que tuvo esta ocurrencia le poníamos un bocata de polvorones y su botellita. Sin vaso. Y nosotros al lado, dándole palmas.

«Venga, artista. Bebe. Que te estamos viendo. No tuerzas tanto el cuello, que vas a acabar mirando pa Cuenca».

Braulio intentó sujetar el tapón con un dedo. Una gota le cayó por dentro de la camisa.

«Ole, también ducha. ¿Esto lo habéis probado con personas o lo habéis aprobado entre impresoras?».

Nicanor trajo los vasos. Servimos el agua sujetando el dichoso tapón y nos sentamos al borde de la mesa, con las botas colgando. Por fin entraba el agua por donde tenía que entrar.

Los tres Magikitos brindan con agua junto a la botella con el tapón todavía unido
Con vaso se puede. Qué descubrimiento, miarma.

Braulio levantó el vaso mirando a la botella.

«Por el lumbreras».

«¿Encima le brindas?».

«Sí. Que la próxima idea la pruebe él primero, coño».

Un segundo: confírmanos que eres una persona