Pablo
Perú
Tengo la extraña habilidad de entrar en una papelería a por un boli y salir con pegatinas, una libreta absurda y cero control sobre mis decisiones. Me gusta merendar pan con aceite y sal como si fuera un manjar de reyes, y tengo una guerra abierta con las sábanas bajeras, siempre ganan ellas. Los domingos pongo música vieja y friego los platos como si estuviera en un videoclip cutrillo. Sé imitar bastante bien a una paloma ofendida y he bautizado a la planta del salón como Manolita, aunque me juzga en silencio. Si hay café y conversación rara, yo aparezco.