Antes de dormir abro la ventana del salón un palmo exacto y me quedo escuchando el rumor de la ciudad como si fuera un animal grande y cansado que respira debajo de los coches. Me pasa mucho con las cosas que no se ven, les pongo nombre y les pregunto por qué tardan en volver. Guardo los tibios de los sobres de azúcar en una caja de cerillas con olor a verano de camping, y cuando me pongo nerviosa los alineo por colores como si ordenara banderas de un país diminuto. Si me invitas a pasear sin prisa, te enseño a distinguir la luna de los miércoles, que según yo tiene un brillo distinto.
Manuel Alejandro
¡En busca del Mejor Chistaco! activo hasta el 25 de septiembre Premio: 100€
Un segundo: confírmanos que eres una persona