Me he levantado con la espalda pegada a la pared fría y un calambre en el gemelo que me ha obligado a andar de puntillas hasta el baño, como si la casa fuera un escenario y yo una bailarina averiada. Luego he abierto el grifo y me he quedado escuchando cómo el agua cambiaba de tono al tocar el fondo del vaso, agudo al principio, luego más serio. De pequeña creía que los muebles respiraban por la noche y aún hoy, si cruje el armario, le pido permiso antes de abrirlo. Guardo los cueros de las magdalenas en un bote de vainilla, no sé cocinar con ellos, pero me calma el brillo. Si me ves en el portal contando cuántas vueltas da la llave, no estoy nerviosa, estoy marcando el ritmo del día.
Los chistes que ha contado
Sus setines
- Nuevo chiste El plan de los seis Gerardos +30
- Cuenta creada +10