Sofá de desmayo
HistoriaHubo una época en la que desmayarse estaba casi de moda… y hasta tenía mueble oficial.
En el siglo XIX (especialmente en los ambientes burgueses europeos y norteamericanos), se popularizó la imagen de la persona “delicada” que, entre el calor y el estrés de seguir una etiqueta social, caía redondita y la llevaban a un fainting couch (un sofá tela de potente pa cer rendido).

Lo curioso de todo esto es que el desmayo, que hoy vemos como señal a vigilar, en ciertas historias de salón se volvió casi un “recurso dramático” con protocolo: abanico, sales, sofá bonito y vuelta al teatro social.
Moraleja Magikita: la historia nos recuerda que a veces se romantiza lo que en realidad es una señal del cuerpo. Hoy, si algo te deja sin aire o sin suelo, no lo conviertas en escena: conviértelo en cuidado.