Derretirse a tiempo también es valiente
Reflexión"La rigidez parece fuerza, hasta que te impide cambiar de forma."
Hoy vimos una placa de hielo aguantando muy seria en la sombra… y al primer rayo de sol, soltó un hilito de agua sin pedir perdón.
Y nos quedamos reflexionando: qué elegante es ceder cuando toca. No como una derrota, sino como una adaptación elegante.
Nosotros también nos congelamos a veces: en una idea fija, en una respuesta automática, en ese “tengo que poder” dicho con los dientes apretados. Y claro, así no circula nada. Ni la alegría, ni el descanso, ni las soluciones tontas pero útiles.
Derretirse un poco puede ser tan simple como cambiar el plan, pedir un favor, comerse un buen potaje o reconocer “hoy estoy más frágil” sin convertirlo en un drama. Lo blando no es lo débil. Lo blando es lo que se mueve.
¿En qué parte de tu día podrías aflojar un grado, solo uno, para que vuelva a correr el agua por dentro?