El agua caliente puede congelarse antes que el agua fría. Seguramente ya hayas visto por ahí la típica foto de algún alma graciosa que hierve agua y luego le da un meneo giratorio en un sitio muy frío y vemos cómo se congela instantáneamente formando una imagen muy guapetona.
Y sí, suena a cuento de fogata cuando alguien se harta de sidra, pero es un fenómeno muy real llamado efecto Mpemba.
¿Qué es el efecto Mpemba?
Es un fenómeno muy interesante por el que en ciertas condiciones el agua caliente se congela antes que el agua fría. Aunque lo lógico sería que la fría ganara la carrera hacia el congelamiento, muchas veces la caliente se convierte en hielo primero. No ocurre siempre y por eso los científicos se han vuelto un poco locos intentando entenderlo, pero cuando sucede nos deja a todos con la boca abierta.
¿Por qué el agua caliente se congela antes?
Hay que empezar diciendo que esto no sucede siempre y que las condiciones por las que sucede no se tienen 100% estudiadas. Pero hay varios factores que influyen en el asunto. Para intentar entenderlo, imagina que el agua caliente lleva una mochila mucho menos pesada. Al estar tan caliente, parte del agua se escapa volando en forma de vapor. Eso significa que en realidad hay menos cantidad de agua que congelar y por eso el proceso sucede más rápido.
Traducción de los Magikitos: si hoy algo que parecía difícil o "caliente" te sale antes que lo fácil, no pienses que es una trampa. A veces, empezar con mucha energía hace que el camino sea más corto aunque parezca que vas a contracorriente.
¿Has visto alguna vez una rueda que parece girar al revés en un vídeo?
En el bosque lo llamamos “la rueda orgullosa”. Tú ves que el carro avanza por el camino, pero la rueda parece que va hacia atrás, como si quisiera llevarle la contraria a los bueyes. No es que la rueda se haya vuelto loca ni que el conductor haya puesto la marcha atrás por error. En realidad es un truco que le pasa a tus ojos y a las cámaras cuando miran cosas que giran muy rápido.
¿Qué es el efecto estroboscópico?
Para entenderlo, imagina que tienes uno de esos libros pequeños donde dibujas un monigote en la esquina de cada página. Si pasas las hojas muy rápido, parece que el dibujo se mueve. Las cámaras de vídeo hacen lo mismo, sacan muchas fotos seguidas y muy rápidas para luego juntarlas todas. El problema viene cuando la rueda gira a una velocidad que no encaja con el ritmo de las fotos. Imagina que la cámara saca una foto cuando una parte de la rueda está arriba del todo. Si en la siguiente foto la rueda ha dado casi una vuelta entera, pero se ha quedado un pelín antes de llegar arriba, tu cerebro se confunde porque al verla se piensa que se ha movido un poquito hacia atrás en lugar de haber dado casi toda la vuelta hacia adelante. Es como si jugaras a cerrar y abrir los ojos muy rápido mientras alguien baila. Solo ves trozos del movimiento y tu cerebro se inventa el resto como mejor puede.
Esto también nos pasa en el taller con los ventiladores o con algunas luces que parpadean tan rápido que no lo notamos, pero que cambian cómo vemos las cosas que se mueven. Al final, lo que vemos depende totalmente del ritmo con el que miramos el mundo.
Conclusión Magikita: a veces lo “increíble” o lo que parece ir al revés no está en el mundo, sino en nuestra forma de mirar. Si cambias el ritmo con el que observas tus problemas, igual descubres que no retroceden, sino que avanzan de una forma que aún no habías entendido.
Tortitas al revés: primero el relleno, luego la cara seria
Hoy cocinamos al estilo de los duendes creativos: rompiendo el orden establecido sin romper nada en la cocina.
Estas tortitas van del revés porque empezamos por lo jugoso y luego lo sellamos con toda la dignidad del mundo.
Ingredientes:
Un cuenco de yogur natural o queso fresco batido
Un puñado de frutos rojos o un plátano que hayas cortado en rodajas
Un puñado de avena o la harina que tengas por ahí guardada
Un par de huevos de gallinas felices
Un chorrito de miel o sirope para hacer la travesura completa
Canela o ralladura de limón si te apetece ponerte elegante
Preparación:
En un bol mezcla los huevos, la avena, esa pizca de canela y un poco de yogur. Dale un buen meneo con ganas hasta que te quede una masa espesa pero que se porte bien contigo.
Busca una sartén de las que no se pegan, échale un hilito de aceite y pon primero las rodajas de plátano o los frutos rojos. Justo encima, echa una cucharada grande de masa para tapar bien el tesoro.
Cocina a fuego medio hasta que veas aparecer unas burbujitas y puedas darle la vuelta sin que nadie salga herido. Al girar, el relleno se quedará arriba, brillando como un aplauso a tu destreza.
Consejo del bosque: si alguna tortita te sale con forma de bicho raro, mejor todavía. Es la prueba de que hoy estabas viviendo la vida y no imprimiendo folletos aburridos.
"A veces un error es en realidad una puerta hacia una nueva visión de la vida."
En Taramundi nos pasa mucho: buscas una seta “perfecta” y te encuentras una torcidita, y justo esa es la que te enseña a mirar el suelo con más sabiduría. Lo raro llama la atención porque rompe el piloto automático. Y cuando el piloto automático se apaga, aparece la pregunta del millón: “¿y si hoy hago las cosas de otra manera?”.
No se trata de celebrar el caos, sino de abrazar la innovación. Lo que te incomoda a veces es una pista. Lo que te da vergüencilla a veces es tu estilo asomando la nariz.
¿Qué cosa de hoy te salió “del revés”… y cómo sería tratarla como un aviso útil en vez de como un fallo?