Dueño invisible, ¿eh?
CuriosidadNos flipa que la palabra “duende” suene a Magikito gamberro… y resulta que su origen es muy potente.
En el castellano antiguo circulaba la expresión “duen de casa”, que viene a ser rollo el “dueño de la casa”. Con el tiempo, ese “duen” se fue pegando a la idea de un espíritu doméstico que anda por ahí merodeando. A veces travieso, a veces protector pero siempre metiendo sus manitas en el mambo cotidiano.
¿De dónde viene la palabra “duende”?
De esa contracción popular: dueño de casa → duen de casa → duende. Es como cuando en casa dices “pa’luego” y al final eso ya es una palabra propia de la familia. Pues con “duende” pasó lo mismo, pero a lo bestia y con historia.
¿Por qué el duende se asocia tanto a la suerte y al buen rollo?
Porque si algo “aparece” en casa (una llave perdida, una moneda, un papelito importante) es facilísimo pensar que alguien lo movió. Y si además el día mejora con un detalle tonto, el cerebro dice: “esto ha sido un duende, fijo”. Es la forma antigua de explicar lo que hoy llamamos “casualidades con sonrisa”.
Conclusión Magikita: igual los duendes no viven detrás del armario… igual viven en esa energía de “cuido la casa y la casa me cuida”. ¿Qué cosa pequeñita podrías ordenar hoy para que el buen rollo tenga sitio donde sentarse?