El ojo de aceituna
Contado por Carmen
El chiste
Esto era una vez un andaluz que entró en un bar a tomarse una tapita de queso y una cervecita.
Y, estando allí en la barra, le dice uno: «Y yo, cántate una canción de esas que tú cantas tan bien y tan bonita». Y dice el compadre: «Venga, me voy a poner yo a cantar por ahí», y empieza.
Y en uno de estos esfuerzos se le salió un ojo de cristal que tenía, y va disimulando para que el otro no se diera cuenta. Empezó a tantear por la barra, por la barra, y encontró una bolita y se la puso en el ojo.
Se creía que era el ojo, pero era una aceituna, y le dijo el que lo estaba viendo: «Y yo, compadre, no cantes más, para que se te están poniendo los ojos morados».