Se dice de alguien que se pone bien vivo y mañoso para sacar algo adelante, usando colmillo, experiencia y calle. No es tanto “pasión” como astucia y colmillo retorcido para negociar, convencer o resolver broncas. Puede sonar a halago o a que la persona es medio colmilluda, según el tono.
"No creas que fue suerte, compa: el vato le echó un chorro de colmillo al trato y en dos patadas cerró el jale, bien campante."