En Querétaro se dice cuando alguien se da un beso bien atascado o se pone de cariñoso a lo grande, de esos que ya parecen escena de telenovela. No es precisamente fino, pero se entiende rapidísimo: andan intensos, pegaditos y sin tantita pena. Y sí, a veces da risa verlo desde lejos.
"Llegué al Jardín Zenea y ahí estaban echando un pasón, bien pegados, y el compa nomás decía: no manches, qué valor, ni disimulan."