Se dice cuando alguien anda bien prendido, emocionadísimo o acelerado por algo, como si trajera un tormentón encima y no pudiera estarse quieto. Aplica para la fiesta, una buena noticia o cuando el plan se puso intenso de golpe. Suena muy de acá y está chida para describir ese ánimo alborotado.
"Salimos del estadio y mi compa ya quería seguirle hasta el amanecer, cantando y brincando por la Alameda. Andaba de aguacero y nos contagió a todos, hasta el del puesto de elotes."