El idioma y sus nebulosas semánticas: calima, niebla y bruma no son lo mismo

Curiosidad

¿Niebla, bruma, calima… estamos nombrando el mismo misterio?

Hoy nos ha dado por jugar a ser detectives del idioma y hemos descubierto que, aunque a veces todo parezca un "borrón" gris, cada cosa tiene su nombre según lo mucho (o poco) que nos deje ver:

Hablamos de Niebla cuando la visibilidad es de menos de 1 kilómetro. Es el modo "escondite total": las gotitas de agua son tan densas que el mundo se cierra sobre ti. En cambio, la Bruma (o neblina) es su prima más discreta. Te permite ver a más de un kilómetro de distancia. Es como si el bosque se pusiera un filtro suave de seda, pero te dejara seguir adivinando el camino.

Y la Calima... ¡ahí el truco es otro! No tiene nada que ver con el agua. Lo que flota son partículas sólidas: polvo, arena en suspensión o incluso ceniza. El resultado no es un gris húmedo, sino un cielo lechoso y una luz anaranjada o rara, como si el día se hubiera puesto una manta de tierra fina.

Conclusión magikita: a veces lo que parece lo mismo por fuera lleva un ingrediente distinto por dentro.

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