El 13 que se volvió sospechoso por costumbre

Historia

Una mala fama a base de repetirse (y de copiarse)

La manía con el 13 no nació de un solo suceso, sino de un cóctel cultural que fue cuajando con los siglos. En Europa, por ejemplo, el número 12 se veía como “completo” (12 meses, 12 signos del zodiaco, 12 horas en un reloj clásico) y el 13 quedaba como el típico gracioso que llega tarde a la foto y descuadra el marco.

Con el tiempo, esa incomodidad numérica se mezcló con relatos y costumbres de mala fortuna. Y como pasa con los rumores en el bosque: cuando un detalle se repite en historias, canciones y conversaciones, acaba pareciendo una ley física. En el siglo XX, además, la cultura popular y los titulares hicieron el resto: el “viernes 13” se convirtió en etiqueta rápida para un “día de yuyu”.

Lo interesante es que en otros lugares el número sospechoso es otro (como el 4 en parte de Asia oriental), lo que nos chiva algo: el miedo a un número no está en el número, está en cómo lo contamos.

Moraleja del bosque: si una idea te asusta, pregúntate quién te la contó por primera vez… y si te conviene seguir repitiéndola o darle un nuevo significado. Nosotros el día 13 de cada mes celebramos el día del buen rollito y nos hartamos de comer setas al ajillo.

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