Envío gratis
49,00€
En el taller del bosque nació en porcelana fría, con esas imperfecciones que cuentan verdad. Mide 21 cm y aun así camina como pequeño conquistador. Lleva gorrito amarillo, traje de tartán escocés y una carita soñadora que se ilumina cuando ve un botón brillante rodando por el suelo, como si fuera un tesoro caído del cielo.
De día se hace el despistado, pero por la noche ronda tendederos y chaquetas, rescatando botones sueltos antes de que acaben en el basurero. Dice que las ciudades van demasiado tiesas y que el bosque respira mejor con niebla. Si lo pillas, te saluda con buen rollo y te ofrece té en una taza desportillada, porque ahí sabe más auténtico.
- Clasifica su botín por brillo, no por tamaño: el destello manda.
- Escucha la lluvia caer en hojalata para decidir qué bolsillo explorar.
- A veces devuelve uno a la costura ajena, solo para ver la cara de sorpresa.
Cuando alguien pierde un botón importante, él ya lo sabe: los gatos callejeros se lo chivan, filósofos cotillas. Entonces deja una pista absurda, un brillo junto a una grieta de acera con hierba, y se va feliz, sintiendo que ha ganado otra batalla contra el despiste humano.