Llama tú, figura
Un hombre va y queda con una peruana, ¿vale? Se van a cenar, cenan, todo muy bien, perfecto, y luego se van para un hotel y, bueno, pim pam. A mitad de lo que están haciendo, coge de repente y le dice:
—Llama, llama.
Y coge el hombre, que está atorrallado, dice: «¡Hostia!», se queda pensando. Luego pasa el día y, al día siguiente, queda el chaval con su amigo. Le dice:
—Quillo, que yo he estado con esta tía y que me ha dicho «llama, llama», quillo, ¿eso qué coño significa?
Me dice:
—Yo no sé, pero tú lo que tienes que hacer es imponerte y ser el dominante. Entonces, cuando te diga «llama, llama», le dices «llama tú», a ver qué hace, a lo mejor le gusta.
Total, llega el día siguiente, queda otra vez con la misma peruana y lo mismo, pasa lo mismo del otro día. Y ahora, de repente, cuando llega el momento, coge y dice la peruana:
—Llama, llama.
Entonces le dice:
—No, llama tú.
Entonces coge, le mete el dedo en el culo y le dice:
—Cuelga, cuelga.