Un inglés, un francés y un español fardan de avances en ingeniería genética.
El inglés presume: «En mi país hemos cruzado un cerdo con un cienpiés y nos sale un bicho que da cincuenta jamones y cincuenta paletillas».
El francés responde: «Eso no es nada, en Francia hemos cruzado una vaca con un dromedario y un elefante. Nos da seiscientos litros de leche al día».
Entonces el español remata: «Pues en mi país hemos cruzado luciérnagas con ladillas».
Y los otros dos preguntan: «¿Y eso para qué cojones sirve?». «Para nada…», responde él, «pero por las noches mis cojones parecen Las Vegas».