Se dice cuando hay un montón de cosas o de gente amontonadas, sin mucho orden, como un apelotonamiento. También vale para una quedada improvisada que se monta en dos minutos y acaba siendo un gentío. Es como decir que se ha hecho un buen jaleo o un buen mogollón. Muy de pueblo y muy apañado.
"Salí a por pan y, sin querer, me pilló un arrejunte en la plaza: media peña con el porrón, el altavoz a tope y uno marcándose jotas como si fuera San Mateo."