Tus dedos también pueden opinar
Reflexión"Si te aprieta, no es normal: es una pista de que algo va mal."
En el bosque nadie le dice al musgo: “sé recto, sé fino, sé estrecho”. El musgo se expande donde puede y quiere, sin pedirle perdón ni permiso a nadie. Y el pie, cuando lo dejas, hace algo parecido: se abre, reparte el peso de tu cuerpazo, busca equilibrio y se coloca como sabe que tiene que colocarse.
Nosotros a veces vivimos como en una puntera moderna: apretando horarios, apretando respuestas, apretando emociones pa que queden bien. Y claro, luego el cuerpo protesta por donde menos te los esperas: te duele la barriga, te salen llagas, se te cae el pelo…
Igual el truco no es ir descalzo por la vida a lo loco. Igual el truco solo es hacer sitio. Un hueco en la agenda. Un “no llego” sin acompañarlo de una excusa de tres párrafos. Una tarde sin apretar el acelerador mental.
¿En qué parte de tu día estás metiendo las puntas de tus dedos emocionales en un espacio demasiado pequeño, y qué pasaría si hoy te dieras un poquito más de horma?