Chiste de invierno con enchufe
Hoy hemos intentado hablar con la estufa como si fuera una persona, porque con estos precios uno negocia hasta con los objetos.
Le dijimos: “Oye, cariño, ¿te importaría calentar solo donde estamos nosotros?” Y la estufa, muy seria: “Claro. ¿Y vosotros podríais pagar solo la parte de la factura que os gusta?”
Nos dejó tan en silencio que el bosque hizo “clic”. Moraleja: si vas a discutir, que sea con alguien que no tenga resistencia eléctrica.